Hoy quiero darte las gracias porque te he visto muchas veces, has querido que notara tu presencia. Ábreme los ojos, para que te pueda ver, en medio de la vida.

  • Te he visto en el rostro de aquel niño que miraba con curiosidad
  • Te he visto en aquella gitana que vendía flores en la esquina
  • Te he visto en aquel camarero que soportaba pacientemente las dudas de los parroquianos a la hora de
    pedir.
  • Te he visto en el trabajador que con la pala sacaba arena mientras un grupo de curiosos lo miraban.
  • Te he visto en el padre de familia que volvía cansado a casa después de una dura jornada de trabajo.
  • Te he visto en los ojos de aquel joven que, con cara triste, se pinchaba en un rincón de la calle.

...sigue tú...