El ser humano es capaz de torturar, de matar, de violar y de asesinar, pero también es capaz de enamorar, de cantar, de sonreír, de emocionar. Hoy se da un nuevo enfrentamiento árabe-israelí, al que todos asistimos como espectadores lejanos. Vemos un uniforme frente a otro uniforme, la imagen de una batalla. Un escenario absurdo que no soluciona problemas, crea otros que difieren en el tiempo su solución definitiva.
Por eso hoy apuesto por el ser humano con un uniforme de colores con una nariz roja, con zapatones que nos hace preguntarnos si merece la pena tanto horror.
Es verdad, en medio de los fúsiles, de los tanques y de las bombas – bombas inteligentes decía hoy la prensa – un hombre vestido con una nariz roja no pinta nada, pero quién es quien pinta menos en la vida de los hombres, ¿qué nos hace menos falta: una nariz roja o un fúsil?

La nariz roja prueba la existencia de la esperanza, que se ha refugiado en el corazón.

¿Dónde tienes tu nariz roja?

¡¡¡Póntela!!! ¡¡¡Pónsela!!!